Turismo de cementerios

El Mausoleo a los Repatriados de Ultramar: Cuba y Filipinas

El Mausoleo a los Repatriados de Ultramar fue inaugurado el 1904. Es obra del arquitecto municipal de Barcelona, Pere Falqués. Está construido en ladrillo y piedra, tomando la forma de un fortín colonial. Es una de las obras menos conocidas de Falqués, que es quien diseñó las famosas farolas del Paseo de Gracia. Contiene los restos mortales de casi 800 soldados muertos en la guerra de la independencia de Cuba y Filipinas.


Autor: Rubén Alcaraz De Viquipèdia

El Mausoleo a los Repatriados de Ultramar es un monumento sin culto

La Ilustración Artística (una revista cultural del momento) lo describe como un «severo y suntuoso mausoleo». El catálogo de los Monumentos Conmemorativos de Cataluña, en cambio. El monumento conserva el aire rural del cementerio, que fue anexionado a Barcelona a finales del XIX, y que nunca generó culto popular. 

“Monumento construído por el Ayuntamiento de Barcelona y dedicado á los repatriados de Ultamar, inaugurado el 31 de octubre último”, La Ilustración Artística, núm. 1.193, publicado  el 7 de noviembre de 1904. Enlace a la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de España:

http://hemerotecadigital.bne.es/issue.vm?id=0001576686&page=6&search=mausoleo+repatriados+ultramar&lang=es

A día de hoy no aparece en las guías turísticas de la ciudad. Justo al lado del Camp Nou, si uno visita este Mausoleo en los días que hay partido, escucha celebrar los goles. Mientras, delante, tiene las 800 tumbas de los soldados que murieron en las guerras de la independencia de Cuba y Filipinas.

Una cripta rústica

Se trata de una cripta de planta cuadrada con un foso alrededor. Cada uno de los nichos contiene un número que corresponde con una lista de nombres grabada en una placa. Hay ocho tumbas, sin embargo, que a día de hoy siguen sin identificar. En la parte superior de la construcción hay un pequeño promontorio artificial con una gran cruz de piedra. Hay un detalle de la construcción que nos lleva a la dimensión simbólica del monumento: la austeridad. Según Jaume R. Vallverdú, se debe a la «simetría formal y constructiva del monumento, sin ningún símbolo de riqueza en materiales nobles». Podemos preguntarnos por qué el arquitecto optó por una estética tan austera, casi rural, para la construcción del edificio. 

“Als repatriats d’Ultramar”, Art Públic de Barcelona, Ajuntament de Barcelona, enlace online:

http://w10.bcn.es/APPS/gmocataleg_monum/FitxaMonumentAc.do?idioma=CA&codiMonumIntern=1189

El elogio de La Ilustración Española

El Mausoleo a los Repatriados de Ultramar representó, a principios del siglo XX, un gesto de reconocimiento del pasado por parte del Ayuntamiento de Barcelona. Así lo plasmaba el redactor de La Ilustración española, A. García Llansó, en un artículo publicado una semana después de la inauguración del Mausoleo.

Bien puede envanecerse la Corporación Municipal de esta ciudad por haber completado el nobilísimo propósito de dar honrosa y definitiva sepultura á aquellos infelices que sucumbieron á consecuencia de las graves dolencias adquiridas en las crueles guerras coloniales. Bien puede vanagloriarse Barcelona por haber sido la primera de las ciudades peninsulares que honrosamente, sin escasear medios, ha dado este público testimonio del cariño y del respeto que le han merecido aquellos desgraciados soldados que perdieron su vida en defensa de la integridad de la patria. […] Por nuestra parte creemos que la inauguración y clausura del mausoleo significa y representa un acto de sin igual trascendencia, creemos que Barcelona ha adquirido un nuevo timbre, y que al glorificar y honrar á los humildes héroes cuyas cenizas ha reunido, se dignifica y ennoblece. 

Llama la atención que alguien como Pedro Falqués, conocido por ser el autor de las retorcidas farolas del Paseo de Gracia, sea también el responsable de un mausoleo que se parece más a un fortín de batalla que a un monumento glorioso. Quizás porque habría sido falso fingir que esos casi 800 soldados tuvieron una muerte gloriosa. Sabemos, a día de hoy, que era una guerra perdida de antemano, y que su muerte fue el precio a pagar por la ceguera política.

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