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La necrópolis científica de Holanda

El auge de series policíacas como CSI, ha dado pie a un mayor reconocimiento del trabajo forense. Es decir, todos aquellos profesionales encargados de inspeccionar cadáveres y resolver crimenes a partir de la ciencia. El mundo de los cementerios se ha unido a esta investigación y específicamente en Ámsterdam (Holanda), se ha creado la primera necrópolis científica de Europa. Concepto que más vulgarmente se conoce como «granja de cadáveres».

Cadáver dispuesto para ser estudiado en una necrópolis científica.
Autor: kai Stachowiak
De Public Domain Pictures

El objetivo de la necrópolis científica de Holanda es que los investigadores tengan un espacio de estudio donde enterrar todos aquellos cuerpos donados a la ciencia, para luego estudiar su descomposición. El centro médico académico (AMC) de Holanda es el encargado de llevar este cementerio forense y se ha inspirado en otros ya existentes. Los demás se encuentran mayoritariamente en Estados Unidos, aunque también hay en Australia.

Como bien se ha dicho con anterioridad, este cementerio está hecho en base a otros. En primer lugar, no ocupa una gran superficie, únicamente 500 metros del centro médico con una valla de separación de tres metros. Además, está cubierto de cara al público y dependiendo del cuerpo tiene una reja para evitar animales. Por otro lado, los cuerpos están enterrados a un metro de profundidad junto con todo lo necesario para realizar los análisis.

La necesidad de una necrópolis científica

Una necrópolis científica es necesaria porque la ciencia aún no tiene un conocimiento amplio de la degradación del cuerpo, una vez ha sido enterrado. De hecho, profesionales como Jose Vicente Rodríguez de la Universidad Nacional de Colombia, admiten la importancia de un buen estudio forense: «En la mayoría de los casos los restos óseos de las víctimas y algunas de sus prendas personales constituyen la única evidencia para su identificación».

No obstante, el escenario dónde se encuentre el cuerpo determina muchos factores que están marcados por un protocolo. Por ello, en el cementerio forense de Holanda tienen en cuenta en qué territorio se encuentran, con qué paisaje, clima, etc, y lo estudian a consciencia para ver sus efectos en cadáveres. De esta forma, a la hora de resolver un crimen tendrán más facilidades.

El gran interés por estudiar cuerpos enterrados reside en los cambios que este puede llegar a experimentar, tal y como explica Jose Vicente Rodríguez:

«Al excavarse un pozo para un enterramiento se extrae un determinado volumen de tierra con lo que se perturba la capa vegetal (humus). Al colocarse el cadáver y taparlo con tierra parte de ésta queda sobrando, tanto por el volumen del cuerpo colocado como por la consistencia blanda que adquiere el suelo al desprenderse».

Jose Vicente Rodríguez, antropólogo de la Universidad Nacional de Colombia.

Factores que influencian a los cuerpos

Por lo tanto, la necrópolis científica de Holanda parte de una base firme: los cuerpos enterrados. A partir de este punto, buscan una relación entre el cadáver y su situación. Uno de los mayores focos son las larvas, es decir, insectos que puedan aparecer en la descomposición. Estos son un factor clave para la identificación, porque retienen ADN humano de forma indirecta. Cualquier pequeño residuo que dejen a su paso, tendrá restos de aquello de lo que se habrá alimentado.

No obstante, los insectos también traen inconvenientes porque se mueven y absorben cualquier ADN, no necesariamente del cadáver. Por ello, los investigadores de la «granja de cadáveres» estrechan sus estudios con la climatología de ese lugar.

El invierno tiende a conservar mejor por las bajas temperaturas, mientras que el verano y las estaciones húmedas desarrollan una más rápida descomposición. Aunque no sea este caso, hay estudios que deciden mantener una temperatura constante, algo alejado de la realidad. La Unidad Docente de Medicina Legal de la Universidad de Valencia afirma la importancia de este factor:

«El desarrollo a temperatura constante diferirá de forma apreciable del que se observaría en condiciones reales, cuando este parámetro fluctúa. Por eso dependiendo de la gama de temperaturas así como los valores mínimos y máximos, habrá variaciones considerables».

Unidad Docente de Medicina Legal de la Universidad de Valencia.

Como bien se ha podido ver, es un concepto de cementerio muy curioso con un objetivo distinto. Va más allá de rendir culto a la persona y se adentra en el mundo de la ciencia, como una forma de avanzar. Así se pueden resolver crímenes más fácilmente y se consigue conocer mejor el cuerpo humano después de la muerte.

Referencias bibliográficas

La entomología como ciencia forense (2014): https://www.uv.es/gicf/3R2_Castello_GICF_10.pdf

Antropología forense, anlaisi e identidad de restos humanos oseos: https://s3.amazonaws.com/academia.edu.documents/45338269/intro_antrop_forense_analisis_e_ident_restos_humanos_oseos.pdf?response-content-disposition=inline%3B%20filename%3DINTRODUCCION_A_LA_ANTROPOLOGIA_FORENSE_A.pdf&X-Amz-Algorithm=AWS4-HMAC-SHA256&X-Amz-Credential=AKIAIWOWYYGZ2Y53UL3A%2F20200126%2Fus-east-1%2Fs3%2Faws4_request&X-Amz-Date=20200126T180742Z&X-Amz-Expires=3600&X-Amz-SignedHeaders=host&X-Amz-Signature=670da88d1a14ddc3988c20f38b763fd6709dbdc777900f30507e6e803102cae4

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